
La duda que más repites al buscar precios es cuánto te va a costar una bomba de calor con suelo radiante en un piso de cien metros cuadrados. La horquilla publicada oscila entre los 7.000 y los 22.000 euros, pero esa cifra mezcla chalés y edificios antiguos, así que poco sirve para tu reforma integral en Jaén capital o Linares. Aquí la mayoría son pisos de segunda mano de los años setenta donde ya se levanta el terrazo; al no sumar demolición extra, el presupuesto cambia radicalmente respecto a una casa terminada.
En esta web no damos una cifra cerrada porque el precio depende de si preparas la solera sobre terreno húmedo en Martos o ajustas puertas en bloques escalonados de la ladera de Santa Catalina. Lo que hacemos es desglosar el presupuesto por partidas claras: equipo, circuito hidráulico, regulación y legalización. Así comparas propuestas reales de instaladores de la provincia y ves qué sube el coste en tu caso concreto antes de cubrir la losa con mortero.
Por qué el precio publicado de la aerotermia se mueve tanto
Ver cifras que van de unos 7.000 a 22.000 euros puede despistar si no se sabe qué entra en cada saco. Esa horquilla mete desde un piso reformado en Jaén capital, donde el terrazo antiguo ya levanta la obra y solo hay que colocar tubos sobre losa limpia, hasta chalés en Puente de Génave o casas de dos plantas en Linares con muros gruesos y techos altos. En una vivienda unifamiliar de Alcalá la Real, por ejemplo, necesitas más potencia para calentar estancias amplias y varias unidades interiores, mientras que en un adosado de tres alturas en Mancha Real sumas colectores distintos para cada planta. Lo que cambia el precio no es solo el tamaño, sino la complejidad del terreno y la distancia entre habitaciones.
En Martos, si el bajo era almacén y la solera apoya sobre tierra húmeda, el aislamiento extra pesa en la cuenta; en cambio, en un bloque escalonado de Baeza sin ascensor, la logística de subir materiales sube el coste. Por eso, antes de mirar números genéricos, conviene entender que cada caso tiene su propia geometría y necesidades técnicas. La cifra concreta solo sale cuando alguien pisa tu casa, mide las alturas libres reales y ve dónde van a ir los muebles. Sin esa visita previa, cualquier presupuesto que te den será una aproximación, no lo que vas a pagar finalmente al terminar la reforma.
Las cuatro partidas de un piso en reforma: equipo, circuito, electricidad y papeles
La primera partida agrupa la bomba de calor aire-agua y el depósito de agua caliente. La segunda es el circuito enterrado bajo el solado: banda perimetral para absorber dilataciones, panel aislante —más grueso si la planta baja apoya sobre el terreno en casas de Martos o Linares—, tubo por estancia y colectores centrales. Antes de verter el mortero, se realiza una prueba de presión obligatoria; guarda el plano del trazado porque luego será invisible. La tercera cubre la conexión eléctrica necesaria para alimentar el equipo, verificando que la instalación soporta la demanda.
El último bloque son los papeles. Una empresa instaladora habilitada firma la memoria técnica y registra la obra ante la Junta de Andalucía, paso imprescindible para acceder a ayudas posteriores. Además, la puesta en marcha final incluye el ajuste de la curva climática, que relaciona la temperatura exterior con la del agua impulsada al suelo. En pisos de Jaén capital, si la unidad exterior va en fachada, necesitas el visto bueno de la comunidad antes de cerrar este capítulo administrativo.
Lo que se ahorra con el solado ya levantado por la obra
En Jaén capital, la mayoría de las reformas integrales arrancan en pisos de los años setenta que se vacían antes de la mudanza. Cuando el equipo ya ha levantado el terrazo y ha retirado su cama de mortero, tienes una base limpia para colocar la banda perimetral y el aislamiento. Ahí no pagas demoliciones extra: simplemente aprovechas la altura libre que acaba de ganar el suelo para meter los circuitos sin sumar gastos innecesarios al presupuesto.
La cosa cambia si vives en Linares o Úbeda con tu casa terminada. Allí, instalar suelo radiante implica levantar un pavimento cerámico nuevo o reponer baldosa hidráulica antigua solo para meter el tubo. Ese sobrecoste de desmontaje y recolocación pesa mucho más que dejarlo preparado mientras la obra está abierta. Si estás a punto de firmar, recuerda pedir fotos del trazado antes de que echen el mortero; es tu seguro para no perforar después.
Cómo aparece la mano de obra del instalador en la propuesta
Al revisar las propuestas que suben las empresas instaladoras de Jaén, verás que el precio suele venir cerrado en bloque. La mano de obra rara vez se desglosa como una tarifa horaria separada; va integrada en el total global del equipo y su colocación. Si quieres entender qué pagas por cada tarea, pide que te detallen las partidas principales: la bomba con su depósito, el circuito bajo el suelo, la regulación y los trámites legales. Así sabrás dónde está el coste real del trabajo técnico frente al material.
Hay un punto crítico en obras donde se levanta todo el solado, como en los pisos antiguos de la capital o en las casas de Linares con baldosa hidráulica: quién hace qué antes de tapar. Es fundamental aclarar si el preparador es el albañil que trabaja el mortero o el propio instalador. En reformas integrales, dejar esta responsabilidad definida evita malentendidos cuando el tubo ya está puesto y falta poco para cubrirlo. Un piso en Martos sobre terreno necesita una preparación muy distinta a un segundo nivel en un adosado de Mancha Real; saber quién asume esa labor específica marca la diferencia en el presupuesto final.
Un piso de 70 m² frente a uno de 100 m²: qué crece con los metros y qué no
Cuando comparas dos presupuestos por metro cuadrado, el cálculo engaña. Es cierto que el circuito de tubo crece al paso de los metros, pero la bomba de calor, el depósito de agua caliente y los trámites ante la Junta no se duplican en un piso de cien frente a uno de setenta. El equipo principal cubre ambas necesidades con diferencias mínimas, así que dividir el total entre la superficie falsea la realidad técnica.
En Jaén capital, la logística pesa tanto como el material. Subir unidades a un cuarto sin ascensor o maniobrar en calles en cuesta escalonadas añade horas de trabajo. Además, si retiras el terrazo antiguo y la altura libre bajo el pavimento queda justa, te verás obligado a usar sistemas de bajo espesor sobre el suelo existente; esto encarece el precio por metro porque exige mayor precisión en el mortero autonivelante. En reformas integrales donde ya levantas todo, aprovechas la demolición para ganar centímetros y evitar ese sobrecoste, ajustando después puertas y rodapiés a la nueva cota.
El gasto mensual con suelo radiante y bomba de calor
Si te preguntas cuánto se paga cada mes con aerotermia, la respuesta honesta es que no hay una cifra fija. El gasto varía según los metros cuadrados reales de tu vivienda, cómo aísla el muro y qué tarifa eléctrica tienes contratada. En Jaén capital, muchos pisos de los años setenta tienen tuberías de cobre bajo un terrazo antiguo que actúa como buen conductor; al cambiar a suelo radiante en una reforma integral, aprovechas esa inercia térmica del forjado. La temperatura que exiges en el salón y los horarios que programas también pesan mucho. No vale lo mismo calentar un chalé en Puente de Génave que un ático bien aislado cerca de Santa Catalina.
La ventaja real está en el agua templada que circula por los tubos. Como el emisor reparte calor a baja temperatura, la bomba trabaja más cómoda y su rendimiento estacional sube. Una propuesta seria no te da números redondos sin antes ver tu casa: estima el consumo anual usando tus datos concretos, desde el SCOP del equipo hasta la orientación de las ventanas. Así sabrás si el ahorro mensual compensa la inversión inicial cuando el mortero cubra la losa.